Siempre con prisas

Siempre con prisas.

A mí me encanta andar. Ya lo había contado antes. Lo hago siempre que puedo. Unos ocho kilómetros, y cómo tengo la suerte de vivir cerca del mar, es muy relajante. Sentir la brisa marina, la arena entre los dedos, escuchar el sonido de las olas rompiendo contra las rocas, los olores, es paz. Al menos para mí.

Últimamente me he estado fijando en las personas con las que me cruzo, y he notado que ya casi nadie pasea. Corren, patinan, van en bici o en patinete, como si tuvieran prisa. ¿Ya nadie disfruta de un buen paseo?

Nuestras vidas se han convertido en una carrera de fondo donde parece que no tenemos ni un minuto de descanso. Por la mañana desayunos, tráfico, fichar en el trabajo. Por la tarde recados, supermercado, recoger a los peques del cole y llevarlos a las actividades. Al llegar a casa cenas, lavadoras, listas de la compra para el día siguiente, más lavadoras, ropa de los niños. Parece que no tiene fin, y cuando acaba, caemos rendidos en la cama sin un minuto para conversar con nuestra pareja, o con un amigo, o leer un libro.

Tenemos que intentar organizarnos e incluso delegar algunas tareas. Piensa cuales son las que menos te gusta hacer. Quizás puedas contratar a alguien que las haga por ti. Ya sé: tienes que hacerlo. Qué no te importe lo que piensen o digan los demás. Si necesitas ayuda pídela. Así conseguiremos tiempo extra para disfrutar con nuestra familia, amigos o solo para nosotros mismos.

Sé que no siempre es fácil, pero si recortamos en algún gasto superfluo, tal vez podamos contratar a alguien un par de horas al mes, y dejar a un lado esas tareas que tanto nos molestan.

También conseguiríamos estar de mejor humor, porque tendríamos un poco más de tiempo para lo que realmente nos hace felices.

Simplificar puede ayudarnos. Un ejemplo: colgar la ropa a secar estirada para que luego planchemos lo menos posible; dedicar una tarde a cocinar para varios días y guardar en recipientes en la nevera evitando hacerlo a diario. Otra cosa, la compra hacerla semanal. Utilizar una pizarra para ir apuntando lo que se acaba durante la semana para que ese día no se nos olvide nada.

Son algunos consejos para liberarnos de tanto ajetreo, tanta prisa, tanto estrés, en definitiva, disfrutar un poco más de lo que nos resulta más agradable.

¿Qué opinas ? ¿Tienes más ideas? Me encantaría conocerlas.

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