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Tiempo libre para mí.

Muy a menudo nos sentimos culpables al hacer alguna cosa solos, sin contar con nuestros seres queridos, y nos decimos que somos egoístas. En este caso, sobre todo las mujeres, sabemos bien de lo que hablo, incluso las de más éxito, siempre pensando en la familia, los hijos, la pareja y los últimos de la fila nosotros. Por eso si un día decidimos ponernos en primer lugar nos resulta extraño, y nos atacan los pensamientos intrusivos: ¿les parecerá mal que vaya un par de horas al gimnasio?, ¿les molestará que vaya a caminar sola para poner mis ideas en orden? Todas estas preguntas nos las hacemos sin motivo, porque en la mayoría de los casos, las personas que nos quieren saben que hacemos esto para estar mejor y ellos también necesitan su espacio así que no les parecerá mal, pero nuestra vocecita interior sigue importunando. Al menos a mí me sucede.

¿Qué podemos hacer para que deje de pasar? Pues hacerlo más a menudo. No digo que siempre hagáis todo solos o sin vuestras familias, pero sí que reservéis un poco de tiempo para vosotros y lo llenéis con algo que os haga feliz. Actividades que os relajen, con las que os sintáis bien. Actividades que os ayuden a enfocaros en lo que es importante. Esa vocecita se irá callando cuando sienta que se la ignora. Cambiar el discurso y bloquear esos pensamientos intrusivos con frases como yo me lo merezco, todo está bien, soy dueño de mi tiempo. Yo, por ejemplo, voy a caminar siempre que puedo, y voy sola. Al principio también me pasaba y caminaba pensando en todo lo que dejaba de hacer en esas horas. Pero, poco a poco, me liberé de esa voz y conseguí disfrutar del mar, la playa y el paisaje que vivir en la costa me brinda.

Hay un sinfín de cosas para hacer, pintar, leer, manualidades, ir al gimnasio, tomar un café con amigos, ir al cine o el teatro, clases de baile, la clave es que cada uno encuentre su actividad o actividades que le proporcionen paz y tranquilidad al llevarlas a cabo. Y disfrutarlas sin remordimientos ni sentimientos de culpa.

 En estos momentos es un poco más complicado, pero siempre podemos reservar un tiempo para hacer algo que nos guste. Podemos pedir que nos dejen a solas un rato y gozar de nuestra compañía, aún sin salir de casa. Leer ese libro que tanto te apetece, tomar un baño, escuchar música, meditar. Lo importante es que te sientas bien.

¿Os animáis a intentarlo? Cuéntame que te gusta hacer a ti.

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